viernes, 27 de octubre de 2017

Ciao Bye, Chulita

Y así nomás, decidí no volverte a hablar nunca.
Pensé en bloquearte de todas mis redes sociales, en volver a intentar llamarte para despedirme "propiamente" de ti, en cómo reivindicar mi posición y ofrecerte una negociación para extender la fecha de caducidad de nuestra relación.

Quizás fue eso, el concepto de "fecha de caducidad".

"Estoy en el metro," me diste como excusa para no tomar mi llamada. Una llamada que realicé desde 13 husos horarios.

De pronto ya no me importa volver a hablar contigo... tanto que hasta el acto de bloquearte de todo me pareció algo que no ameritaba mi tiempo. Suena horrible, lo sé. Quizá es porque verdaderamente creo que una parte de mi corazón dejó de bombear sangre, murió.

Pero sigo viva.

Pensé que quizás eras tú, lo pensé por un número considerable de meses, de días, de horas. Imaginé una y otra vez el día en que te volvería a ver. Planeé nuestro futuro y vislumbre nuestra familia. Hice todo lo cursi que una mujer podría hacer.

Siento cómo sigue muriendo esa porción de músculo y de mi amígdala cerebral, conectados en un dolor físico y mental.

Cada vez que me rindo, cada lágrima, cada neurona, cada célula... Empiezo a cansarme auténticamente de este juego pendejo de buscar el amor. Veo a la gente que lo ha encontrado y no comprendo cómo lo hicieron, he olvidado lo que se siente saber que una es el mundo para alguien más. Sinceramente, no recuerdo lo que es el amor de verdad y empiezo a pensar que quizás es algo que no existe para mí.

Jamás pensé que realmente creería algo así.
De pronto tampoco pude escribir.

Nadie muere de desamor, esa es otra cosa que aprendí. Quince años de estos dramas, de estas luchas sin sentido, de este desgaste continuo de amor no correspondido, de amor vacío.

Veo a quienes lo encontraron y los felicito.

Me compré un pequeño conejo de peluche y lo llamé Bunny. Pensé que al menos eso me haría sentir menos sola en este dormitorio. A veces platico con él, entro a mi cuarto y le digo cómo me fue. ¿Soy acaso patética? Pero Bunny siempre me ve sonriente, con sus ojitos negros, con sus orejitas de felpa.

De pronto no me apeteció hablar más, no vi sentido en responderte, en darte gusto en recibir más de mi atención. Yo me fui de tu mundo y no sé si volveré. Fue liberador y escalofriante darme cuenta de que puedo desaparecer, así nada más, un par de click en mis redes sociales y tú no me volverás a encontrar. No tienes ya mi número, no tienes nada más. Quizás mi correo, que seguramente también puedo configurar. Vivir en el Gigante Asiático me hace invisible. Basta con apagar mi VPN... el occidente se desvanece y sólo me queda esto, mi vida en la universidad y mi futuro, lo único que en realidad puedo controlar.

Quise creerte cuando dijiste que me amabas, igual que muchos otros hombres en distintos continentes, en distintos momentos, en distintos idiomas... Las promesas de amor son iguales en todo el globo, lo sé porque lo viví. Tú no fuiste la excepción. No te creo más.

Y cómo le pedí a Buda en alguna montaña de Tailandia que me diera la oportunidad de estudiar mi maestría en Shanghai, hoy le pido al universo que me enseñe a amar más y a ser paciente. Le pido que me permita encontrar a la persona que me amará de verdad y verá más allá de mi locura y de mis vicios, al ser humano que pueda ver lo frágil que soy, sin importar lo fuerte que aparente ser.

Mi vida ha sido maravillosa, he visto tantas cosas que no sé cómo agradecer a Dios por la oportunidad de haber conocido a cada persona que hizo posible que llegara aquí o allá.

También le agradezco haberte puesto a ti en vida, sea como sea, fue hermoso conocerte.

Siento como mi alma se deshace mientras te dejo ir... mientras intento resignarme a volver a empezar.

Hubiera sido maravilloso que nuestras promesas no se perdieran en el viento, en el tiempo, en los husos horarios y en la distancia. Hay gente que logra romper esas barreras y amarse sin límites...

Quizás es sólo que yo no valgo la pena para nadie. Estoy demasiado dañada y no tengo ya la promesa de garantía ilimitada. Así que recojo los pedazos de mi corazón en el departamento de devoluciones, con la intención de pegarlos con algún químico orgánico. Guardaré la esperanza de que algún hipster millennial encuentre mi alma refurbished interesante y quiera invertir en ella.

Espero poder recordar lo que es saberse amada.

Sino... al menos sé que viví intensamente y me aventé al vacío sin temor en más de una ocasión. No me arrepiento de nada, no me arrepentiré jamás.

Te dejo mis correos, mis cartas de amor y las estrofas de esa vieja canción.
Que te vaya bien,
Que te vaya mejor.

Si eres inteligente encontrarás esto y sabrás que es mi último adiós.
Hasta pronto, mi amor.

Chulita, bonita, mi amor, mi vida...
y todos los apodos que me pudiste dar. 

sábado, 16 de septiembre de 2017

Miedo (AEN)

Hay veces que la distancia nos ata. Como si cada kilómetro que nos separa nos empujara más al abismo de la nostalgia. No sé si es porque estamos lejos, pero te siento aquí dentro, como si corrieras en mi torrente sanguíneo.

Supongo que te encontré algo tarde y muy posiblemente no eres tú con quien terminaré. He llegado a la edad en la que me cuesta trabajo el creer en "para siempres", aunque los sigo esperando. Sigo aguardando mi "para siempre" y la historia romántica detrás de él.

A veces me siento sin energía para abrirme otra vez e intentar, creer. Es totalmente cierto que nuestra capacidad de creer en el amor incondicional disminuye tras cada decepción. He perdido la cuenta de cuántas veces me han partido el alma en pedazos. Aún así... aquí estoy. Hablando contigo, en este momento, sonriendo mientras me creo expectativas de lo que podría pasar.

Dime que me quieres.
Dime que me necesitas.
Dime que no has conocido a nadie como yo.
Dime todo lo que dicen en esas películas que vi cuando era niña y me metieron un idealismo del amor que lo puede todo, que lo vence todo, que es espontáneo, real y mágico.

Abrázame, como si no hubiera nadie más.
Tómame, como si fuera la última persona en este mundo.
Piérdete conmigo en este camino y encontremos juntos el sentido del porqué nuestros caminos se cruzaron.

Y todo eso pensé mientras te topé hoy.
Mi mente se fue en un segundo y regresó con sueños que seguramente no serán.
Posiblemente no te vuelva a ver.
O quizás sí.

Lo mejor será que olvide todo.
¿O no?


sábado, 29 de abril de 2017

Para otro Brad Pitt, de cualquier bar (AEN)

Cuando te conocí pensé que eras diferente, que al fin saldría del nefasto círculo vicioso de citas por internet que me tenía hasta la madre, con perdón de la expresión.

Te luciste en la primera cita, tratando de impresionarme con el restaurante nice, la botella de vino, todo el reverendo acto. Luego tu mensaje: "me gustaría que sólo saliéramos tú y yo, no pienso salir con nadie más". Te luciste, neta.

Dos meses después caigo en cuenta de que eres igual que todo el resto de grandes patanes con los que he salido, salvo que tu tuviste el cinismo de declararlo y aún así esperar que yo lo aceptara. "No etiquetemos esto," dijiste. Y yo de idiota, pensando que tenías razón.

Sinceramente hoy llegué a mis límites, dándome cuenta de que básicamente me he convertido en una sirvienta de entrada por salida, yendo a tu casa cuando tú tienes tiempo y a la hora que te conviene. Aceptando recibir un mensaje tuyo cuando te viene en gana. Fingiendo que estoy bien con tu "estilo" de relación en la que ni siquiera compartes un bledo de quién eres en realidad.

Ya estoy harta el queque de salir con el estándar de hombre que no puede expresarse fuera de sus mensajes de texto, que no puede comprometerse a nada más que a lo que le conviene, que no cree en el amor verdadero...

Yo sí creo, o creía. Pero cade vez que me golpean entre lo que me parece el  hipotálamo cerebral y el ventrículo derecho del corazón, creo que ya no me quedan energías para volver a intentarlo. Sinceramente quisiera construir una gran barrera invisible que me resguarde de otro rufían, de otro estafador, de otro pelele.

Ya no me queda fuerza.
Ya no.

Discúlpame, pero no.
Ya no quiero salir contigo, ya no quiero que me des en la torre, ya no quiero fingir que no importa que no estemos yendo a ningún lado. Llévate muy lejos tus ideas de relación casual y de pinche sexo sin compromisos.

No soy esa persona,
no funciona para mí.

Suerte con tu vida, te deseo lo mejor, pero merezco a alguien que al menos le interese saber quien soy y no le de hueva llamarme por teléfono o venir a recogerme a mi casa, al menos una vez en su miserable vida...

Y Lucía le mentó la madre, sin ningún recelo, a otro de tantos que tuvo la "fortuna" de conocer en algún bar cerca de aquella tienda que suele frecuentar en el sur de la ciudad. 

jueves, 6 de abril de 2017

Cuando te metes hasta la cocina (AEN)

Y ella estaba ahí, igual que muchos otros.
Estaba totalmente ausente.

Ausente mientras comenzaba el día,
mientras lavaba la ropa,
mientras escribía correos,
mientras trabajaba,
mientras preparaba su almuerzo,
mientras se bañaba
y mientras se vestía.

Y se imaginaba qué pensaría él de ese vestido, o de esos zapatos (si es que al menos los notaba).
Y se imaginaba qué pensaría él de su perfume, o de su nuevo peinado.
Y se imaginaba que él le escribía un mensaje de texto sutil pero cariñoso.

Lo cierto es que Lucía estaba algo infatuada y le molestaba profundamente. Pese a lo supuestamente fabuloso que suena enamorarse de alguien, no lo es cuando uno lo hace solo o casi solo. El sujeto en cuestión había sido amable con ella, le dio la mano en el cine y hasta le abrió la silla en el restaurante-cuestión que es muy raro ver hoy en día. Sujeto mostró bastante interés en un inicio, mandando mensajes en las mañanas, mostrando interés por la vida de ella. Tan pronto ella le mostró que el interés era tan correspondido como para pasar a niveles más personales, las atenciones constantes disminuyeron. Ella lo atribuyó a que no se hizo la difícil. Yo, para serles sinceros, no tengo idea de si ella esté en lo cierto, pero...

-¿No crees que puede estar ocupado?
-¿Ocupado todo el día?
-Los hombres no son como nosotras, sabes, creo que son más desapegados.
-Te crees muy gracioso cuando dices "nosotras", ¿verdad?
-Me gusta más porque sé que te molesta.
-Tú no eres ese tipo de gay...
-No, pero me divierte molestarte, eres molestable. ¡Deja de ponerme los ojos en blanco!
-Menso, haha... es imposible no ponerte los ojos en blanco cuando me molestas tanto. En fin... mi ex no era así, él me escribía diario.
-Bueno, pero no toda la gente es igual.
-Para mí que fue porque ya le di privilegios que no merecía. No tengo idea de cómo manejar estas cuestiones modernas de tener relaciones sin compromisos.
-Ya nadie quiere atarse a nadie.
-Eso no es verdad, conozco a mucha gente que sí se ha casado.
-Bueno, entonces déjalo. Claramente no es él lo que estás buscando.
-Pero me gusta. Igual y después él sí se enamora de mí, ¿no?

A veces no entiendo la forma de pensar de las mujeres, algo en su cromasoma X adicional les da una tendencia a vivir en un mundo de ilusiones inocente, con unicornios y castillos. Dada mi experiencia de narrador, me siento con la libertad de afirmar que las mujeres en su mayoría son unas románticas irracionales, sobre todo antes de los 30. A los 30, si es que no lograron atrapar a su príncipe, suelen tener una crisis existencial que: A) Las vuelve unas cínicas respecto al amor y deciden vivir una vida de locura, pues la vida de cordura y niñas bien no les funcionó o B) Las vuelve unas depresivas-obsesivas por encontrar al monigote que les prestará su semillita para procrear al hijito que les urge tener, porque el reloj biológico no perdona. Este segundo grupo me da, en lo personal, miedo.

-Lu, y ¿si no se enamora? ¿No crees que puede que estés perdiendo el tiempo?
-Si me hace de desayunar, claramente es un buen tipo, ¿no?
-Formidable. Tipazo. Seguro mañana te pide que sean novios.
-Haha... se nota tu sarcasmo, cañón.

En realidad, no sé qué consejo podría darle a esta mujer. Como lo saben, estimados lectores, yo nunca he estado enamorado, soy un simple narrador. No obstante, creo que es pertinente opinar que el pensar todo tan a detalle a veces no lleva a nada bueno. Lo mejor de la vida pasa cuando uno se deja llevar, ¿no?

-Lu, creo que deberías vivir un poco. Ya deja de pensar tanto. De todos modos, si no se enamora, pues igual ya te la pasaste padre, ¿no?
-Sí... y quizás me perdí de la oportunidad de conocer a alguien que realmente me tome en serio.
-Ah... ¿sí? ¿Crees que alguien te va a tomar en serio cuando te vas a ir a tu viajecito de seis meses por el mundo?
-Odio mi vida.
-¿Neta? Te vas a hacer un viaje que pocos hacen y estás arruinándotelo por un tipo equis...
-No es equis.
-No, porque te hace el desayuno... No ma.
-Tal vez no me debería ir. Tal vez es un error, ya me he ido tantas veces y de qué me sirvió... Tal vez deba quedarme por él esta vez.
-¿Por un tipo que te hizo huevos con salchicha?
-¿Qué?
-Perdón, dijiste Hot Cakes, calientitos y con chantilli, ¿verdad?
-No, ni huevos, ni salchichas, ni chantilli, ni hot... ¿me estás albureando?
-Hahahaha.... ¡ya sé! Te hizo riiiiico, más bien.
-¡Ya cállate!

Y Lucía volvió a voltear a ver su celular. Sin importar cuán bueno estuvo aquel desayuno, era evidente que el chef no la tenía en su receta personal de rutina diaria.

-Ya, ya. Tienes razón. Me vale. Estaba mejor sin él. Estaba mejor sin nadie.
-Mmmta. Ahora nos vamos al extremo de la solterona amargada.
-¿Qué quieres de mí, Quique?
-Que te dejes de mal viajar. Sólo deja que fluya la vida. Si este tipo va a tomarte en serio, lo hará. Sólo, por fa, deja de que quedarte para desayunar.
-Eso sí que es difícil.
-No, mijita, ahora sí, ya te encul...

¿Mi recomendación? Déjense llevar, pero tengan en cuenta de que el que se lleva, se aguanta. Si van a desayunar, no esperen que esto sea un pacto de amor e interés incondicional. Para desayunar sólo hacen falta huevos. Si no tienen buen estómago para digerir que posiblemente sujeto no vea en ustedes una pareja potencial (quizás sujeto ni siquiera quiere una, es feliz siendo sujeto sin compromisos que hace buenos chilaquiles), entonces no se metan hasta la cocina.

He dicho.

-Cuándo aprenderé. Yo no estoy cortada para estas relaciones modernas.
-Entonces deja de buscarlas, Lu.
-¿Le dejo de hablar?

Y su teléfono sonó.
Sí, era sujeto.
Lo que ocurrió después, se los dejo a su interpretación. 

viernes, 31 de marzo de 2017

Momentos bajo cero (AEN)

21 de marzo, 2019

Quisiera congelar este momento, este instante en donde me acoges en tus ojos,
donde me abrazas con tu sonrisa, 
donde desaparecemos del mundo otra vez. 

Alguna vez dijimos que volveríamos a estar juntos, 
quizás en un par de años, no más...
Ingenuamente creí que eso era una eternidad,
ahora ya casi ha pasado una década, 
¿un par de años?
Eso sólo fue un pestañeo. 

Y te veo ahora y no puedo creer que eres un hombre, 
un hombre con sueños y planes,
un hombre con responsabilidades y éxitos,
un hombre con el que por momentos quisiera pasar el resto de mi vida, 
una vida de escucharte, de verte dormir, de hacerte reír,
una vida de sentirte y destruir camas, sillones y asientos traseros de autos, 
una vida de sorprenderte, de enamorarte, de soñarte. 

Te quiero tanto...
tanto como he intentado no hacerlo. 
Hasta hace poco acepté que no quererte es imposible, tan imposible como estar contigo. 
Así, me remito sólo a los momentos que se derriten entre nuestros dedos, 
que se entrelazan y se separan,
a los instantes que se escurren entre nuestros besos y abrazos, 
a las memorias que prevalecen en mis sueños. 

A veces quisiera adelantar mi vida otra década sólo para saber si tú y yo finalmente coincidiremos,
sólo para saber si el nombre que yace impreso en mi historia desde sus inicios oficiales será el mismo nombre que terminará a su lado. (Y sólo tú entenderás esto)
Pero no puedo hacer eso. 
Sólo me resta seguir viviendo, como lo he hecho hasta ahora, 
conservando en mi memoria nuestros momentos y
algo entre nosotros
algo que espero nunca termine. 

Pequeña Lu


domingo, 12 de marzo de 2017

Timeless (AEN)

How can I describe the way that you fragment my thoughts, separate my senses, and invade each and every single synapsis in my mind.

Your eyes... unveiling my soul, looking though me as if mine were the last trace of hope from humanity, as if I was that island you have been searching for years, decades, an eternity. I can't figure out what color are those iris, I just see your pupils dilating, opening like an abyss to a universe yet to explore.

I could lose myself in your eyes forever. I do not even need to touch you to understand that I have lost myself, I will never be the same, I can't go back.

Please, don't stop looking at me. Ever.

How do you do it? How do you make your eyes smile like this? Am I smiling too? If we could stretch this fragment of our lives forever...

And you hold my hand.
Is this real?
I feel so much love that my eyes are going to exploit in waves of emotions. I guess that I am crying do to all the nostalgia accumulated in my heart. Or maybe it is fear. I am afraid that you will disappear, just like everybody else did before.

I feel your hand, warm, soft.
I blink quickly, trying to clean my eyes. I don't want you to find out that I am about to cry, although I know that it is too late for that.

Unexpectedly, you share with me an accomplice smile. I see that your pupils start to fill with tears as well, like an oasis of understanding.

We start to laugh.
The peaceful tides of your happiness clean my tears and take my fears away, leaving me with overwhelming expectation.

Silence.

You look at me again, I want to say something but I am afraid of breaking the moment. No words could explain what you mean to me.

You get closer...
Closer.
And we close our eyes as the world evaporates.


domingo, 5 de febrero de 2017

A letter for love (AEN)

February 13, 2018

Listen to Downtown by Majical Cloudz when reading this. 

I wish I could tell you how much you mean to me.
How you make me shiver when I wake up after dreaming about you. 
How you make me laugh, cry, or lose my breath while I stay still, remembering you.

And I know I moved on, we all need to get going with our lives. 
You are so far away, in every sense, in every dimension.
Yet, there are these brief and sporadic moments when I feel your heart beating inside mine. 
When I want to expand my energy for thousands of kilometers just to reach you, 
to feel you,
to breath your breath,
to touch your touch...
Linger, linger there... in that surreal moment when we existed, when we lived. 

Did all really happened?
Sharp memories of you are becoming foggy fantasies, fantasies of us. 

And I love you so fucking much, even now, when we don't talk anymore. 
At least not as often as we used to.

I hope that you know that. 

And words are running through my mind as fast as my synapses exploit while writing this. 
All the lexicon in my English or Spanish cannot express the numbness I feel,
I am paralyzed.
My mind is hypnotized by thoughts of you...

You will be forever mine, in the ephemeral time we shared,
and I will be forever yours.

Thank you for changing me, 
for completing my human condition,
because even now, that we are nothing, you make me feel alive. 
Alive in this love that prevails without you. 

I hope to see you again someday, 
and perhaps it wont be too late...
Because, regardless of everything,
I am going crazy, crazy for you. 

Forever yours,
Lu'ey